La comadreja abrió la boca. Estaba llena de
dientes bien finitos, como agujas, y justo cuando
Ruperto estaba por trepar, le lanzó un tarascón.
Ruperto pegó un salto y cayó panza arriba sobre
el pasto. La comadreja avanzó hacia él con la
boca abierta. Lista para masticarlo.

Ruperto y la Comadreja Robot-Roy Berocay

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